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martes, 29 de junio de 2010

Padre Martín torturado en Oaxaca, México

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El P. Martín Octavio García Ortiz fue secuestrado y torturado por un grupo de priistas simpatizantes de la explotación de la mina de San José del Progreso, Ocotlán, mientras se dirigía, junto  con el coro parroquial, a celebrar una misa en San José del Progreso, el sábado 19 de junio 2010.
"Unos cuantos metros antes de llegar al templo, le salieron al paso muchas personas, algunas con armas; amedrentaron al coro, bajaron de la camioneta al padre, al bajarlo Angel Arango lo golpeó en la cabeza con la cacha de su pistola y, enseguida, lo empezaron a golpear todos los demás...".
Frente a esta situación, la Comisión Diocesana de Justicia y Paz, el Centro Regional de Derechos Humanos “Bartolomé Carrasco Briseño”A.C., la Cooperativa de Mujeres de teja “TREIG” A.C. Iniciativa Ciudadana Oaxaca, CONDENAN LA VIOLENCIA provocada y alentada por el Estado para generar más división y terror en la ciudadanía, por lo tanto, hacen responsables al Gobierno del Estado de Oaxaca de la situación que viven los pueblos de Oaxaca.
Amnistía Internacional (AI) demandó a las autoridades judiciales de Oaxaca, evitar el uso de tortura y realizar un juicio justo luego de la detención del padre Martín García Ortiz y diez pobladores de San José del Progreso.
Sacerdotes del país demandan libertad porque el Padre Martín fue un profeta en medio del pueblo de Dios, y por lo tanto, debe ser liberado.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Actitudes del evangelizador en zonas de conflicto

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El trabajo pastoral y misionero en zonas de conflicto es un desafío y reto para la Iglesia. En lugares donde reina el odio, violencia y la violación de los derechos humanos, el religioso, la religiosa, el misionero, el cristiano laico y, en general, todos los cristianos bautizados, debe tomar una actitud pacífica, a ejemplo de Jesucristo.
Monseñor Luis Augusto Castro, en su ponencia sobre el pos conflicto y la Iglesia en medio del conflicto, en el II Encuentro Nacional de Religiosos (as) que trabajan en zonas de conflicto, que se realizó en la sede de la Conferencia Episcopal Colombiana del 9 al 12 de noviembre 2009, señaló algunas actitudes que el evangelizador debe considerar en su labor pastoral. Estos aspectos son: la presencia como signo de testimonio en lugar de retirarse; la escucha creativa en medio del sufrimiento; tener viva la memoria para no cometer los mismo errores; ser un instrumento de mediación que lleve a la paz y reconciliación; utilizar el lenguaje necesario y preciso para evitar malas interpretaciones; tener esperanza que una situación pronto cambiará; promover y capacitar a los laicos para que ejerzan su compromiso como buenos cristianos y líderes; promover el espíritu profético a ejemplo de Jesús; estar al servicio y favor de la reconciliación y ser prudentes en situaciones de riesgo y peligro.
Estas actitudes son fundamentales para el trabajo pastoral, donde todos estamos invitados a poner en práctica y profundizar los temas, para ofrecer nuestra labor evangelizadora como desea Dios y la Iglesia, buscando ser signos, instrumentos de amor, unidad, paz y perdón.

viernes, 23 de octubre de 2009

Comisión Justicia y Paz, hacer más contra las armas livianas

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El último informe de la Comisión Episcopal Nacional Justicia y Paz sobre la violencia en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, vuelve sobre la necesidad de crear un buen marco legal para enfrentar la cuestión de las armas livianas que siguen en circulación. En el periodo examinado, entre julio y septiembre de este año, los observadores de la Comisión registraron 179 víctimas, de las cuales 64 murieron por disparos de armas de fuego y 18 por armas blancas. A pesar de elogiar los esfuerzos del gobierno para restablecer un clima de seguridad urbana, “es difícil afirmar que la violencia disminuyó”, escriben los autores del documento, y expresaron preocupación por el aumento de los actos de vandalismo y de los casos de “justicia popular”, consecuencia de un todavía defectuoso funcionamiento de la justicia del Estado, La Comisión dedica también un párrafo a la cuestión ecológica, señalando un sensible deterioro de la situación en las calles de la capital, “invadidas” por desechos no degradables.
Fuente: Misna

miércoles, 4 de febrero de 2009

Día Mundial de la Justicia Social

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Escrito por Neto


La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) ha decidido, por unanimidad el 26 de noviembre de 2008, celebrar el 20 de febrero de cada año el Día Mundial de la Justicia Social, a partir de este año.
Ya en noviembre de 2007, la Asamblea reconoció que el desarrollo social y la justicia social son indispensables para la consecución y el mantenimiento de la paz y que, a su vez, el desarrollo social y la justicia social no pueden alcanzarse si no hay paz y seguridad o si no se respetan todos los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Por eso, para sostener el desarrollo social y la justicia social, la Asamblea reconoció que es necesario un crecimiento económico de amplia base y sostenido, en el contexto del desarrollo sostenible y la justicia social, pero que persisten problemas graves, como agudas crisis financieras, inseguridad, pobreza, exclusión y desigualdad en el seno de las sociedades.
Entonces, el Día Mundial de la Justicia Social será celebrado por primera vez este año. Además, la ONU invita a los 192 Estados miembros de las Naciones Unidas a participar activamente en este tema, con la finalidad de crear un mundo justo.
Es necesario que todos tenemos el deber de trabajar por la justicia social y aún más si somos cristianos y católicos, porque Jesús trabajó, durante su vida en la tierra, por un mundo mejor donde haya justicia, paz, y que todos los hombres vivan dignamente. Es decir, con un trabajo y salario digno y justo.




jueves, 22 de enero de 2009

Espiritualidad del apostolado de Justicia y Paz

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La espiritualidad del apostolado de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) se inserta en la espiritualidad cristiana. Se expresa a través de nuestras palabras y nuestras acciones cuando trabajamos por la justicia y la paz en nuestra comunidad, en nuestro país y en nuestro mundo.


Hay cuatro palabras claves que identifican los aspectos esenciales de la espiritualidad de justicia y paz:

Fe en Dios y en las sagradas escrituras
Relaciones con Dios y con los demás en la vida cotidiana
Profecía, retomando el rol profético que hemos recibido el día de nuestro bautismo
El Espíritu Santo que nos inspira y es el protagonista de la misión

Un camino para entender la espiritualidad de JPIC

“La espiritualidad de Justicia y Paz es un estilo de vida modelado según el ejemplo de Jesús, y enraizado en las Escrituras y en la Doctrina Social de la Iglesia, cuyo objetivo es la transformación de la sociedad, hecha vida por cristianos comprometidos.” (Peter Henriot, S.J).

La espiritualidad de JPIC es un modo de vida

Si creemos en Dios y en Jesús, en el Espíritu Santo, y queremos vivir nuestra fe en Dios, trabajar por la justicia y la paz será parte de nuestra vida. El trabajo por la justicia y la paz no es opcional si queremos vivir nuestra fe, es sencillamente parte de nuestro modo de vida.
Todo empieza con el bautismo. Cuando somos bautizados nos transformamos en “Jesús” para aquellos que nos rodean. En nuestro bautismo nuestros padres hicieron en nuestro nombre una promesa importante. Esta promesa es seguir los pasos de Cristo con toda nuestra fuerza. Después en la confirmación nos insertamos más en la Iglesia y recibimos la fuerza del Espíritu Santo para el envío a la misión. Esta misión es pensar como Jesús piensa, mirar como Él mira, escuchar como Él escucha, decir la verdad como Él lo hizo, actuar como Él actuó y tener un corazón como el suyo.


La espiritualidad de Justicia y Paz es modelada según el ejemplo de Jesús y se enraíza en las Escrituras y en la Doctrina social de la Iglesia


El apostolado de justicia y paz como modo de vida tiene como ejemplo la vida de Jesús y se fundamenta en las Escrituras y en la Doctrina Social de la Iglesia. No se basa en primer lugar en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 de las Naciones Unidas, ni en la Carta de Derechos de la Constitución Nacional de nuestro país, ni tampoco en una Comisión nacional de Derechos Humanos, sino en el ejemplo del propio Jesús. Las Escrituras y la Doctrina Social de la Iglesia nos enseñan cómo trabajar por la justicia y la paz cada día de nuestra vida.


El primer libro de la Biblia, el Libro del Génesis, nos dice por qué debemos trabajar siempre por la justicia y la paz. En el Génesis se nos recuerda que hemos sido “creados a imagen y semejanza de Dios” (Gn. 1,27). Esto significa que todo aquel que hace daño o maltrata a otro ser humano peca contra Dios. Cada persona es creada a imagen de Dios, de modo que cuando una persona tiene su dignidad humana disminuida o destruida o es maltratada, es Dios el ofendido. Por tanto debemos tratar a cada persona como trataríamos a Dios y asegurar que todas sean tratadas con justicia. Desde el libro del Génesis en adelante las Escrituras están llenas de enseñanzas sobre respetar como algo sagrado esta imagen de Dios en nosotros y en cada persona respetando la dignidad de cada uno. Este es el apostolado de JPIC. El mismo Jesús nos recuerda que todo lo que hagamos al más pequeño de nuestros hermanos y hermanas, se lo hacemos a Él (Mt. 25, 31-46).

El trabajo de Justicia y la Paz tiene que ver con:

- La promoción y la defensa de los derechos humanos
- La promoción de la Doctrina Social de la Iglesia
- La defensa del medio ambiente
- La dignidad de las personas
- La defensa de la Vida

sábado, 17 de enero de 2009

Campos de Acción de la Justicia y la Paz

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La tarea prioritaria del Pontificio Consejo es el estudio y trabajo impulsado a partir del magisterio social de la Iglesia. Se orienta, de manera particular, en tres sectores:

JUSTICIA. Entran en este ámbito las cuestiones correspondientes a la justicia social, con los problemas específicos del mundo del trabajo; la justicia internacional, con los problemas relativos al desarrollo y su dimensión social. También anima la reflexión, bajo el perfil ético, de la evolución de los sistemas económicos y financieros, y examina la problemática unida a la cuestión ambiental y al uso responsable en la administración de los bienes de la tierra.

PAZ. Encargado de reflexionar sobre los problemas relativos a la guerra, al desarme, a los armamentos y al comercio de las armas, a la seguridad internacional y a la violencia bajo sus diversos y cambiantes aspectos (terrorismo, nacionalismo exarcerbado, etc.), el Pontificio Consejo fija también su atención en los sistemas políticos y en el compromiso de los católicos en el campo político. Se encarga también de promover la Jornada Mundial de la Paz.

DERECHOS DEL HOMBRE. El Pontificio Consejo dedica una atención particular a tal aspecto, que ha asumido una importancia creciente en la misión de la Iglesia. La enseñanza de Juan Pablo II ha puesto especialmente de manifiesto la dignidad de la persona humana como fundamento para la promoción y la defensa de sus derechos inalienables. La actividad del Dicasterio se desarrolla a través de tres líneas principales: profundización doctrinal, el estudio de los temas debatidos en el cuadro de las organizaciones internacionales, la preocupación por las víctimas de las violaciones de los derechos del hombre.

 
Justicia y Paz - Realizado por Neto